Estiré mi mano, que estaba colocada encima de la mesa. Pensé en la palma de esta como un terreno extenso, un gran campo de futbol. De pronto me encontraba corriendo sobre la palma de mi mano. Sentí que tenía espacio suficiente y que todo lo que estaba a mi alrededor era un paisaje grandioso. Me dolía la cabeza, quizás era de la cerveza de ayer. Pero después volví a pensar, porque quizás no lo era y yo me estaba haciendo mayor.

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