cafetera italiana

Me fui a la cocina y saqué la cafetera italiana del mueble.Siempre me ha encantado sacar la cafetera italiana, o mejor dicho, me encanta pronunciar “cafetera italiana”. Uno dice lo de cafetera italiana y queda como más interesante. Queda guay.

El día estaba nublado y era una puta mierda. Dejé la cafetera funcionando y me fui a hacer cualquier otra cosa. No me acuerdo que era tan importante como para dejar el café quemándose y seguro que sería alguna tontería.

Me puse el café y miré con incertidumbre la botella de vodka. Me puse nervioso y me planteé extender un poquito dentro de la taza. Solo un poquito, quizás un pequeño chorro.

La abrí corriendo sin que me viera nada, como el niño que está cogiendo un poco de chocolate de la despensa sin que o vea nadie. La única diferencia era que no era chocolate.

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