Durante el siglo pasado hemos vivido la censura como algo que nos ha sido impuesto desde las altas esferas políticas. La censura ha servido desde siempre como una herramienta para alinear el pensamiento de la población. Algo que en realidad siempre ha servido de poco ya que lo que realmente ha alineado a las masas en sí es el miedo.

Pero parece que los mayores actos de censura en los últimos años no han sido siempre cometidos por el gobierno, sino por la población en sí. Tendemos a molestarnos fácilmente y denunciar actos que pueden llegar a herir nuestra sensibilidad o la de un colectivo en general. Siempre habrá algo que sobresalte a alguna asociación, que crea necesario quitar de en medio algún producto determinado o mensaje determinado.

Tras la matanza cometida en Noruega por el psicópata Anders Behring Breivik, en la isla de Utoya, los medios informaron en el país de que el asesino jugaba mucho a World of Warcraft y Call of Duty (Juegos que yo con mucho gusto he jugado y que de momento no han provocado en mi ninguna patología).A una cadena de tiendas de este país se le ocurrió la idea, no se ahora mismo provocada por qué, de quitar de su stock vendible todos los videojuegos violentos. Según el criterio de este tipo de personas supongo que todos.

Resulta curioso el darnos cuenta de que detrás de esta acción no está ni el estado ni la iglesia, tradicionales agentes censuradores. Parece que la dinámica de censurar no siempre viene determinada por una institución de las de antes ¿Habremos pasado a convertirnos en censuradores?

Vivimos en una sociedad altamente susceptible. Siempre diré que hay que tener la cabeza muy bien amueblada para poder asimilar la cantidad de información y noticias que nos llegan diariamente. Además, cada uno de nosotros, gracias a las redes sociales y los medios digitales nos hemos podido convertir en personajes públicos relativamente importantes en relación a la comunidad virtual en la que nos movemos.

Un estudio realizado recientemente por  Sauvik Das, estudiante de  Carnegie Mellon PhD, y el trabajador de Facebook Adam Kramer, ha medido cómo se expande la autocensura basándose en una muestra de 3,9 millones de usuarios de Facebook. El estudio muestra una conclusión bastante interesante, puesto que el 71% de todos los usuarios escribían más de cinco caracteres en los mensajes de Facebook, pero finalmente nunca los publicaban. Esta actividad ha sido bautizada por los investigadores como la “autocensura del último minuto”.

Además, si somos usuarios habituales de facebook seguro que nos hemos dado cuenta de que según los temas que tratemos, algunos  son más fáciles de polarizar, llegando a provocar serias disputas entre nuestros contactos y provocando altercados que nos obligan a nosotros mismos a justificar lo que hemos dicho con total libertad en nuestro propio muro o perfil privado. Todo por el miedo a caer mal o no poder mostrar lo mejor de nosotros mismos.

Pero aunque la auto censura la vivamos realmente a diario, cuando nos pensamos si decir o no decir algo en alguna conversación cotidiana, lo más llamativo son las noticias de asociaciones y colectivos afectados por tal o cual asunto.

Siempre que hablo del tema, me gusta sacar a relucir una noticia que leí hace tiempo sobre un anuncio de las famosas pizzas de casa Tarradellas. En este anuncio salía una abuela preparando una pizza “casera” a su nieto. El anuncio fue censurado tras una reclamación presentada por la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) al considerar que vulneraba una regla del Código PAOS. Realmente para mí, lo impresionante no es la actitud de las asociaciones, sino el mensaje que viene a dar el código que supuestamente vulneraron los publicistas:

“Como regla general, los mensajes publicitarios de alimentos o bebidas no deberán promover o presentar hábitos de alimentación o estilos de vida poco saludables tales como comer o beber de forma inmoderada, excesiva o compulsiva”. “la publicidad de estos productos dirigida a niños no deberá mostrar el alimento o bebida promocionado en cantidades excesivas o desproporcionadas. Asimismo, cuando la publicidad presente el alimento o bebida promocionado en el contexto de una comida, deberá mostrarse acompañado de una variedad razonable de alimentos con el fin de que el mensaje publicitario fomente su consumo como parte de una dieta variada y equilibrada”.

Lo que venía a denunciar este colectivo, es que los niños que vieran el anuncio tenderían a fomentar la gula, algo parecido a lo de los videojuegos violentos que tienden a fomentar la agresividad. Supongo.

Algunas marcas se pueden llegar a beneficiar de este ansia por controlar cada imagen y mensaje por parte de diferentes agentes censuradores. Una de ella es la famosa Amercian Apparel, que suele fomentar el uso de imágenes que según algunas opiniones pueden llegar a ser “pornográficas” e “inapropiadas”. ASA, organismo regulador de la publicidad en Reino Unido, decisión prohibir este anuncio de American Apparel por considerarlo “pornográfico” y “denigrante para la mujer”:

Esto pasó el pasado año 2012. Si, parece mentira que este tipo de cosas pasen en una época tan moderna y “liberal” como la que estamos viviendo en estos momentos.

No todas las denuncias que hace ASA son de carácter sexual, ya que el año pasada también vetó un anuncio para la radio de la película Taken 2 por utilizar citas falsas de una crítica del filme en el diario Daily Star.

En Noruega (si otra vez Noruega) También  se censuró este spot protagonizado por una horda de zombies por ser demasiado violento.

Creo que después de escribir todo esto he llegado a la conclusión de que nunca me iré a vivir a un país como Noruega.

La necesidad imperante por controlar todo, por ser una sociedad perfecta, nos hace predisponernos a la censura. Todos podemos llegar a ser grandes censuradores. Lo peor que nos puede pasar es que esta actividad, al igual que sucede en países como Noruega, llegue a formar parte de la rutina, de la necesidad de control que tenemos en un mundo cada vez más globalizado y conectado.

Cada vez somos más libres aunque no lo creamos. Tenemos más poder de decisión y tendemos a gozar de lo bueno y lo malo de esto. Si hay algo que tiene de malo la libertad, es que normalmente el ser humano puede llegar a volverse incontrolable con esta. Quizás en el miedo a volvernos incontrolables es donde radica la necesidad de censurar.

Fuente:

Casa Tarradelas retira un anuncio de pizzas tras recibir numerosas críticashttp://www.abc.es/hemeroteca/historico-05-12-2006/abc/Sociedad/casa-tarradellas-retira-un-anuncio-de-pizzas-tras-recibir-numerosas-criticas_153312572602.html#

Una cadena de tiendas noruega retira los videojuegos violentos tras la masacre- http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2011/08/01/actualidad/1312189265_850215.html

El 71% de los usuarios de Facebook autocensura sus posts antes de publicarlos- http://www.marketingdirecto.com/actualidad/social-media-marketing/el-71-de-los-usuarios-de-facebook-autocensura-sus-posts-antes-de-publicarlos/

Anuncios censurados recopilados en Huffingtonpost- http://www.huffingtonpost.com/2012/12/06/banned-ads-2012_n_2250060.html?ncid=edlinkusaolp00000003#slide=1847778

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