Una pasión es mucho más que un simple hobby. Siempre he pensado que la palabra hobby se inventó para todos aquellos que querían encontrar algo que hacer cuando no estaban mecanizados trabajando. Pero una pasión es mucho más que eso, si señor, mucho más incluso que un hobby y un trabajo juntos, llegando incluso a ocupar la mayor parte del tiempo de vida de una persona, tanto nocturno como diurno. Pues las pasiones nos permiten soñar despiertos y dormir con sueños de futuro y de esperanza. Mantienen nuestra vida encendida y en algún momento de oscuridad nos llenan de luz.

Puede que localicemos nuestra pasión más profunda desde pequeños o puede que la descubramos siendo mayores. Personalmente, creo que mi pasión me mantiene vivo y en algún momento de mi vida me he apoyado en ella para encontrarle un poco más de sentido a esta. Por muy increíble que parezca, puedo recordar a primera vez que sentí que no había nada más allá de ella, de pequeño, en alguna sala de cine de Palma de Mallorca. Recuerdo una pantalla grande con un montón de chinos deambulando de un lado a otro, preocupados por un chino mucho más pequeño con un gran poder. El chinito tendría la edad que tenía yo en ese momento y recuerdo que comí durante esa proyección galletas. Son motas de recuerdo, pequeñas estelas e imágenes que pasan por mi mente en algunos momentos en los que me acuerdo de todas las historias con las que he disfrutado y me he llenado a lo largo de mi vida.

Seguramente vi alguna película más, pero “El último emperador” fue para mi la primera, porque es la que me lleva al lugar más lejano de mi conciencia, de mi relación con el cine.

Solo me ha dado momentos que han conseguido hacerme crecer como persona, al igual que los libros. A veces, creo que le debo demasiado por todo lo que me ha dado y pienso que podría entregarme más. Eso me ha pasado a lo largo de mi vida muchas veces y, quizás, fue uno de los motivos por los que decidí en algún momento escribir sobre cine en algunas publicaciones y en mi propia web, librecinefilo.

Con mi blog empecé a sentir el veneno del cine, a intentar comprender todo lo que los “iluminados” sufren para realizar una producción, a indagar mucho más y meterme donde nadie me llama.

Ha pasado mucho tiempo desde que vi por primera vez  El último emperador. Después de pasar por varias épocas en mi relación con el cine, me he dado cuenta de que maduro con el, crezco con mi pasión. Después de todo, parece que mi relación con esta va mucho más allá de lo físico y material ¿Que mas se le puede pedir al arte?

Anuncios