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Una ciudad en la que nunca llueve es la primera novela de Eduardo Flores. Un escritor que ha llegado para dar un puñetazo en la mesa. Y para dejarnos una declaración de intenciones sobre el arte de escribir. Algo que hace tiempo que se perdió en un mundo en el que no llueven obras originales. Una advertencia para todos los que pervierten continuamente un oficio tan digno y milenario como el ser humano.

Sinopsis
Una tragicomedia en la que los temas de siempre, como el amor, el sexo y las obsesiones, pondrán a prueba el sentido del humor y la tristeza del lector. “Una ciudad en la que nunca llueve” es un lugar en el que se dan las pasiones más desmedidas y donde el desencanto se manifiesta a partir de las más ridículas situaciones; un sitio peculiar, ácido y sin fronteras, en el que se confunden los más comunes sentimientos. Una ciudad en la que el lector no podrá evitar vivir.

Los personajes no tienen nombres, tienen motes que describen su actitud y comportamiento con el mínimo número de palabras posibles. Y es que es eso, todo es literatura en esta novela, que tiene como protagonista a un escritor en horas bajas. Un negro literario desencantado con la vida y la escritura. En la primera obra del que ya en su momento dije que sería un discretomaestro deescritoresconsagrados, aparecen sucesos que podrían ser incluso autobiográficos. Y eso solo demuestra que la historia está escrita con las tripas.

En cuanto a la trama y demás puntos importantes de la novela, nos encontramos que todo lo demás es más llamativo que esto. Porque en la ciudad en la que nunca llueve no importan las tramas o las buenas historias, sino la frivolidad y las miserias menos visibles del mundo literario y nuestro entorno en general. Y lo que vive un personaje que se cuestiona el comportamiento de la mayoría de las personas que lo rodean y que influyen en su día a día.

Eduardo Flores ha llegado para darnos un soplo en la nuca. Para advertirnos y para dejarnos una historia escrita con el corazón. Nos ha enganchado a los lectores desencantados que nos hemos quedado con ganas de más. Que deseamos otra obra más de este discretomaestrodeescritoresconsagrados. Nos ha conseguido llevar de la mano hacía una ciudad en la que nunca llueve para soltarnos entre sus calles y sus edificios, para que nos sentemos en el centro de la plaza de su universo. Para que nos paremos a pensar en la levedad del ser, en los errores y en la vida en general. En las pasiones y nuestras miserias. Nos ha llevado a su terreno y nos ha dado un bofetada en la cara. Para que nos espabilemos de una puñetera vez.

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